Aunque no exista un mal momento para mejorar la madurez de la gestión de la calidad, un momento interesante es durante la planificación para el año siguiente. Ejecutivos y profesionales de calidad que son afectados por la calidad de los productos y servicios deben responder dos preguntas: “¿Qué tan maduro está mi programa de gestión de calidad?” y “¿Qué preciso hacer para elevar la madurez?”.

El instituto internacional de encuestas LNS describe cinco posibles niveles de madurez:

  1. Ad hoc:actuación con bajo desempeño operacional y financiero. No es capaz de atender las demandas actuales y futuras del mercado.
  2. Controlado: desempeño operacional y financiero moderado. Capaz de atender las demandas actuales del mercado, pero incapaz de atender demandas futuras.
  3. Proactivo:desempeño operacional y financiero dentro del promedio. Capaz de atender y superar las demandas actuales de mercado. Con potencial para atender las demandas futuras.
  4. Ágil:fuerte desempeño operacional y financiero. Capaz de atender y superar las demandas actuales de mercado. Seguidor de las tendencias de mercado.
  5. Líder de mercado:referencia en desempeño operacional y financiero. Habilidad de definir el mercado y promover cambios.

Las siguientes dimensiones son evaluadas para definir el nivel de madurez:

  • Estrategia y ejecución
  • Liderazgo y cultura
  • Capacidades organizacionales
  • Excelencia en los procesos de negocio
  • Capacidades tecnológicas
  • Gestión del desempeño y Key Performance Indicators (KPIs)

De forma sorprendente, una encuesta del mismo instituto reveló que la mayoría de las empresas se considera como perteneciente al nivel “ad hoc” o “controlado”. La misma encuesta también revela que solamente 21% de las empresas posee un sistema de gestión de calidad (EQMS) implementado. Mientras eso, 53% de las empresas citan cuestiones de gestión de calidad como el mayor desafío en la aceleración de la liberación de productos del sector de I&D para el mercado.

Vea algunas señales de que una empresa se encuentra en el nivel “Ad hoc” o “controlado” de madurez de calidad:

  • ¿El equipo de calidad actúa conforme a la política de calidad?
  • ¿Los profesionales de otras áreas creen que la calidad atrasa el proceso y agrega poco valor?
  • ¿Una parte significativa de profesionales de calidad está ocupada “apagando incendios” o ejecutando acciones correctivas de forma repetitiva?
  • ¿Ellos ejecutan pocas acciones preventivas?
  • ¿Para entender el desempeño de la calidad es preciso conversar con la “persona correcta”?
  • ¿Son usadas planillas, emails y herramientas locales para análisis y acompañamiento?

La misma encuesta lista los cinco mayores desafíos para la gestión de calidad:

  • Sistemas y fuentes de información desconectados
  • Indicadores no son medidos de forma eficaz
  • Calidad es considerada un departamento y no una responsabilidad
  • No existe proceso formal para gestión de riesgos
  • No existe proceso formal para mejora continua

Como cada empresa tiene sus metas internas y abordajes distintos para personas, procesos y tecnologías, esos desafíos también pueden tener pesos diferentes en cada una de ellas. Sin embargo, muchos de esos desafíos pueden ser interconectados. Eso puede facilitar el incremento en el nivel de madurez de la calidad.

Por ejemplo, los profesionales de calidad en empresas de baja madurez normalmente guardan muchas de sus informaciones críticas en sus propias computadoras, en un mix de planillas, emails y aplicaciones locales.

Eso contribuye para cuatro de los desafíos citados: previene un abordaje formal de procesos, previene la participación entre áreas y funciones, bloquea el acceso a los indicadores y actúa como fuente independiente y desconectada de información. Resolver esa cuestión va a afectar a todos esos cuatro desafíos, aunque ella sola tal vez no sea capaz de resolver por completo todos los problemas.

Los sistemas fragmentados también contribuyen para un sentimiento de frustración con el proceso de calidad. El equipo de calidad precisa colectar informaciones aún sin la automación necesaria, y precisa garantizar la conformidad con las especificaciones. Eso la hace responsable exclusiva por un proceso que debería ser de todos. Un centro de costo en lugar de una parte vital en el éxito de la organización.

¿Qué hacer entonces?

Ahora, imagine un proceso de gestión que conecte el tratamiento de no conformidades con los procesos de producción, con las especificaciones del producto, con los proveedores, generando indicadores y produciendo análisis. Todos pueden visualizar y entender todo el proceso de forma clara y en tiempo real.

Con certeza sería más fácil prever futuros desvíos y actuar de forma más preventiva, así como ver la calidad como parte del proceso como un todo.

Esta es la principal conclusión de la encuesta: las empresas que poseen sistema de gestión de calidad presentan tasas de efectividad de los equipamientos (OEE) 8% mayores, y tienen 35% más oportunidad de alcanzar un 6 sigma o tener mejores tasas de defectos por millón que las empresas sin un EQMS. Las empresas con EQMS tienen 26% menos costos internos oriundos de productos con mala calidad que las empresas sin EQMS.

¿Usted quiere mejorar su posición en la escala de madurez y alcanzar la excelencia operacional? Incluya la gestión de calidad en su planificación de inversiones para el próximo año.

Conozca el más completo EQMS del mercado

Tobias Schroeder

Autor

Tobias Schroeder

MBA en Gestión Estratégica en la UFPR. Analista de negocio y de mercadeo en SoftExpert, proveedora de software para automatización y mejora de procesos de negocio, conformidad reglamentaria y gobernanza corporativa.

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